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Full text of "El libro blanco frágil"

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EL LIBRO BLANCO 



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Talleres Gráficos "El Arte", RecoHijuista. 



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DELMIRA AÜISTINI 



EL LIBRO BLANCO 



( FRÁGIL ) 



PRÓLOGO DE 



MANUEL MEDINA BETANCORT 
ILUSTRACIÓN DE - - - -- 
ALPHENORE GOBY- ~ - - 





MONTEVIDEO 

o. M. nFHTAXI, EDITOR — SARA\r)í, 210 

1907 



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ÍM^ÓLOC.O 



Una maftana de Setiembre, hace cuatro años, golpeó 
á la puerta de mi cuarto de trabajo en la revista La 
Alborada, una niña de quince años, rubia y azul, ligera, 
casi sobrehumana, suave y quebradiza como un ángel 
encarnado y como un ángel llena de encanto y de ino- 
cencia. Su aparición inesperada en el revuelto y severo 
ambiente de mis labores literarias, en aquella mañana 
de primavera que hacía florecer dentro de mi alma jo- 
ven por reflejo y quizá por afinidad con mis años, los 
mismos pomposos y perfumados jardines que florecían 
lejos, en los cármenes y en los huertos suburbanos, me 
llevó en una precipitada v deslumbrante explosión de 
imágenes, á ver delante de mis ojos sorprendidos, algo 
que fuera como un milagro, ó como un prodigio, ó como 
un sortilegio, algo extraño y divino á la vez que fuera 
una figura hecha con carne y sangre de rosas, con rayos 
de sol en cabellera y con gotas de cielo celeste que tu- 
vieran pupilas. Traía en la mano un manuscrito, como 
un envío. Llegó hasta mi mesa, y con ingenuo ademán, 
sin timidez ni arrogancia, me lo extendió y me dijo: 

— Son versos. Los primeros. Quisiera que usted me 
los publicara. 

Las palabras sonaron en los oídos suavemente, me- 
nudas, cristalinas, como si apenas las tocara para decir- 
las, como si en su garganta de virgencita hubieran gor- 



5 




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jeos en vez de vocablos, ecos de vibraciones en vez de 
músicas de sonidos. 

Y como había penetrado en el encanto inesperado de 
un milagfro al verla llegar hacia mí, mis ojos penetraron 
también en una revista de letras en líneas temblorosas 
é incompletas, como si estuvieran viendo el silencioso 
desfile de un ensueño azul fijado ó prendido apenas en 
líneas de versos que decían cosas encantadoramente 
infantiles, sutilmente ideadas, leves, de levedad de gasa 
y de transparencia quebradiza como el cristal. Y retro- 
cedí hasta mis cercanos años de adolescente para estar 
junto Á ellos, ó dentro del espíritu alígero de ellos, y 
soñar, soñar mucho como un niño sueña, con ese inve- 
rosímil y hermoso sentir é imaginar de los que no 
tienen más que pupilas para deslumhrarlas de sol, y 
cerebro para encender el prodigio. 

Era una candorosa niña, Delmira Agustini, adorable co- 
mo una virgencita de carne, que había transformado por 
una milagrosa metamorfosis de la materia milagrosa, los 
ingenuos, los gemantes, los inverosímiles cuentos azules 
de los magos de Pascua y de las hadas de las Mil y una No- 
ches, en visiones si tan magníficas y suntuosas, de más sen- 
tado humano y de más humano soñar. Sus manos de azuce- 
nas de cinco pétalos, tocaban por igual la tierra como el 
cielo, para buscar los gloriosos atributos con qué recamar 
sus versos esplendentes : El azul y el dios cristiano con su 
corte de soles y de estrellas y sus jardines de nubes; 
el suelo con sus olas, sus alas, sus flores, sus oros, sus 
mariposas y sus piedras preciosas. Era una pequeña ma- 
ga que hacía su reino y su encantamiento, con los teso- 
ros inacabables de todas las magias. 

Y pasan los días de sus años jóvenes y llegan sus 
versos como una procesión cosmopolita que anda. Es 



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que pasan los días y los años por el alma blanca y por 
el cerebro pleno de ilusiones celestes. Es que pasan las 
cosas con su inexorable verdad y su palabra despiada- 
damente cristalina. Y cada voz, y cada experiencia, y 
cada interpretación que se prende en el alma como una 
luciérnaga fatídica, va dejando una herida que sangra y 
un dolor que se queja, porque detrás de ellos se ha apa- 
gado un ensueño y se ha derrumbado un ca.sti lo. El 
pasado va yéndose poco Á poco con su caravana magní- 
fica de preseas incoherentes. El niño se va con los reyes 
pródigos de la infancia azul que no retornan jamás, en 
busca de otros niños que esperan su gloria y su paraíso 
sobrenaturales. Por eso la musa eucarística é ingenua 
se recoje sobre sí misma como una paloma herida, y 
solloza su tristeza tempranera, y cuenta las gotas de su 
sangre nueva, y se lamenta y clama, y hasta á veces, 
¡oh viril grandeza del dolor I — parece que levanta los 
puños modelados con carne de rosas, y amenaza al trá- 
gico rostro del Destino, padrastro inclemente de la Vida 1 
Sí, la joven poetisa comienza á sufrir y por eso también 
comienza á perfilarse fortificándose, corporizándose, des- 
tacando su silueta de musadora humana. Y á medida que 
penetra en la selva intrincada de la verdad abrupta y 
hereje, con más ansia busca la fuerza desconocida que 
le haga sacudir del alma todos los crueles dolores que 
van llenándole de cadáveres que pesan como un cemen- 
terio que llevara á la espalda. Y por eso quiere aturdirse, 
enloquecer un instante para olvidar un instante. Y se 
viste de sedas rutilantes de piedras preciosas y perlas 
y lentejuelas, y embriagándose en la musa loca del 
champagne y del perfume, ríe con la risa carnavalesca 
de un cascabel. Y así su pobre alma, como el badajo 
suelto, batida por el acicate implacable del tormento. 






rebota cantando dentro de su pobre cuerpecito, la can- 
ción frenética del dolor que busca la armonía del olvido. 

Después la musa maga cae en la neurasténica melan- 
colía de la nostalgia, y entona dulce y tristemente su 
salmo de miserere por la memoria de todas las cosas 
muertas. Llora como una niña sin juguetes, como un 
pájaro á la agonía de la tarde. Knvuelta en la marea de 
la fatal evolución que rueda y precipita hacia el abismo 
inevitable lo grande y lo pequefio, la larva y el astro, 
lo humano y lo divino, no encuentra el rayo de sol á 
qué asirse, y se deja llevar y se lamenta, arrastrando 
como muertos queridos, sus rosas marchitas y sus estre- 
llas apagadas. 

Más tarde, en el último período de su desastre de en- 
sueños, húmedos aún sus celestes ojos de lágrimas do- 
lientes, vuelve la musa su cabecita loca hacia los Olim- 
pos paganos, á pedirle á los dioses inmortales la caricia 
serena \' los dones maravillosos que purifican las almas 
destrozadas por la corona de espinas del impotente dios 
cristiano. Y penetra, y se pierde en los hondos silencios 
y en las religiosas penumbras de los templos, y admira 
y adora con deleitoso terror á la muchedumbre callada 
de los eternos dioses que tienen corporizado en sus for- 
mas de piedra, el sino inmutable del bien y del mal, 
de lo monstruoso y de lo bello, el jeroglífico enigmá- 
tico de la vida y la muerte. 

De pronto, la luz, el sol, el hosanna, el himno! Surge 
Amor, rubio como un Apolo, tierno y bello como un 
efebo, milagroso como una hada madrina, dorado y dul- 
ce como un panal de miel. Bálsamo bendito, bálsamo de 
bien que das á la virgencita moribunda el agua maravi- 
llosa que trae en su linfa las cien emociones del olvido 
y las cien fuerzas desconocidas é invencibles que llevan 




de la mano á la Vida hasta el último sendero. Amanece, 
I oh dolorosa ! — sobre las nueve almas sollozantes de 
tus nueve musas tendidas como nueve cuerdas tensas 
en el arco de tu cuerpo, el son polífono é inefable del 
mago infante, que lleva á tus dedos la vibración inspi- 
radora de los éxtasis, y á tus labios nuevos la inflamada 
floración de los besos. 

Y la rediviva del Amor, canta al Mesías el evangelio 
de su nueva fe. Dice : 

* Muero de ensueños. Beberé en tus fuentes 
Puras y frescas la verdad. Yo sé 

Que est«4 en el fondo magno de tu pecho 
El manantial que vencerá mi .sed. » 

< Mi alma de.snuda temblanl en tus manos. 
Sobre tus hombros pesará mi cruz. '^ 

« Yo vacilaba: me sostengo en tí. » 

« Y hoy río si tú ríes, y canto si tú cantas. 

Y si tú duermes duermo como un perro á tus plantas ! » 

* Yo te abro el alma como un cielo azul I » 

<* Mi vida toda canta, besa y ríe I 
Mi vida toda es una boca en flor ! ^ 

Es el arrebol del nuevo día ; es el amanecer florido 
de la Primavera madre, madre de la armonía v de la 
caricia ; es el salmo vibrante de impulsos de capullo en 
beso de sol. Es la nueva fuente inagotable que rompe 
la piedra y desborda cantando. En fin, es el Amor. 



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Por el V con él andará los desconocidos caminos de 

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mañana. Por él y con él penetrará hermosa y serena- 
mente en la vida, y será grande y triunfadora, porque 
tiene el alma sensitiva de los intensas embriagueces y 
de los intensos lloros. 

Tal la evolución ideológica y sentimental de esta ca- 
nora y transparente ungida por el óleo inmortal de las 
nueve hermanas, que glorificaron á Safo con la lira in- 
ventada por Mercurio. Tal el desfile incoherente y con- 
tradictorio como la vida misma, de su blanca bandada 
de ensueños á través de su adolescencia. 

Dejo al libre examen de los exigentes, la técnica poé- 
tica de esta eucarística é ingenua virgencita que los 
dioses propicios me han elegido para llevar de la mano 
hasta vos, veleidoso y tirano público, que tenéis á veces 
corazón, á veces conciencia, y á veces dientes de lobo. 

Yo sé que la suave paloma de su musa vuela libre- 
mente sin horizontes preferidos, rebelde por inexpe 
riencia á los vientos que marcan caminos. Pero ya ven- 
drán los años sabios y le enseñarán á serenarse en el 
ritmo de los vuelos que llevan á las alturas dominantes 
V veneradas. A veinte años llenos de candor ñorecidos 
en un cuerpo y en un alma de mujer, no se les puede 
pedir la sabiduría de los impecables. Está encandilada 
de sol é irá hacia el sol. Es un rayo de luz é irá hacia 
la luz eterna. Tiene alas y tiene sangre de vencedora. 
Está signada por las musas. Sus nueve madres la 
protejen. 

Manuel Medina Betancort. 



10 




LEVANDO EL ANCLA 



El ancla de oro suena, la vela azul asciende 
Como el ala de un sueño abierta al nuevo día. 

Partamos, musa mía I 
Ante la prora alegre un bello mar se extiende. 



En el oriente claro como un cristal, esplende 
El fanal sonrosado de Aurora. Fantasía 
Estrena un raro traje lleno de pedrería 
Para vagar brillante por las olas. 

Ya tiende 



11 



La vela azul á Éolo su oriflama de raso. . . 

El momento supremo I.. Yo me estremezco: acaso 

Sé— oh Dios! — lo que me aguarda en los mundos no vistos?.. 



Acaso un fresco ramo de laureles fragantes, 

El toisón reluciente, el cetro de diamantes, 

El naufragio ó la eterna corona de los Cristos?.. 



\'2 



POR CAMPOS DE ENSUEÑO 



Pasó humeante el tropel de los potros salvajes. 
Feroces los hocicos, hirsutos de pelajes, 
Las crines extendidas, bravias, tal bordones. 
Pasaron como pasan pamperos y aquilones ! 



Y luego fueron águilas de expléndidos plumajes 
Trayendo de sus cumbres magnificas visiones 
Con el sereno vuelo de las inspiraciones 
Augustas, con soberbias de olímpicos linajes, 



Cruzaron hacia Oriente la limpidez del cielo, 

Tras ellas como candida hostia que alzara el vuelo, 

Una paloma blanca como la nieve asoma, 

Yo olvido el ave egregia y el bruto que foguea 

Pensando que en los cielos solemnes de la Idea 

A veces es muy bella, muy bella una paloma! 



13 



NOCHE DE REYES 



« Tenía en las pupilas un brillo nunca visto, 
Era rubio, muy dulce y se llamaba Cristo! .. 



— Ah sigue! — el mago erguía la frente soberana — 
— « Mi copa es del Oriente, es sagrado este vino. — 
^< Allá en Betlhéem, un día legendario y divino, 
< Yo vi nacer al niño de estirpe sobrehumana. 



<^ La Miseria lamía su mano... porcelana 
« Celeste con el sello de un trájico destino, 
« Y Él sonreía siempre á la Miseria, al sino, 
«Al cordero de nieve, á la cruz del Mañana... 



Era mi Dios!.. Ah Cristo mi vieja fe os reclama. 

Si mi labio está aún dulce de la oración que os llama I 

Atravesando cultos, mi rubio, infausto Dios, 

No estragué de mi fe los armiños prístinos, 

Ah! por todos los templos, por todos los caminos, 

Yo iba como en sueños, vagamente, hacia / ) ; 



14 



LA SED 



Tengo sed, sed ardiente! — dije á la maga, y ella 
Me ofreció de sus néctares. - O, no, no, eso empalaga ! 
Luego, una rara fruta, con sus dedos de maga, 
Exprimió en una copa clara como una estrella; 



Y un brillo de rubíes hubo en la copa bella. 
Yo probé — Es dulce, dulce. Hay días que me halaga 
Tanta miel, pero hoy me repugna, me estraga ! — 
Vi pasar por los ojos del hada una centella. 



Y por un verde valle perfumado y brillante, 
Llevóme hasta una clara corriente de diamante. 

— Bebe i — dijo. — Yo ardía, mi pecho era una fragua. 
Bebí, bebí, bebí la linfa cristalina... 

¡Oh frescura! oh pureza! oh sensación divina! 

— ¡ Gracias, maga, y bendita la limpidez del agua! 



15 



^ — » «. 




REBELIÓN 



La rima es el tirano empurpurado, 

Es el estijíma del esclavo, el grillo 

Que acongoja la marcha de la Idea. 

No aleguéis que sea de oro ! El Pensamiento 

No se esclaviza á un vil cascabeleo ! 

Ha de ser libre de escalar las cumbres 

Entero como un dios, la crin revuelta, 

La frente al sol, al viento. Acaso importa 

Que adorne el ala lo que oprime el vuelo? 



Él es por sí, por su divina esencia. 
Música, luz, color, fuerza, belleza! 
A qué el carmín, los perfumados pomos? 
Por qué ceñir sus manos enguantadas 
A herir teclados y brindar bombones 
Si libres pueden cosechar estrellas, 
Desviar montañas, empuñar los rayos? 
¡Si la cruz de sus brazos redentores 
Abarca el mundo y acaricia el cielo I 



16 



Y la Belleza sufre y se subleva, 
Si es herir á la diosa en pleno pecho 
Mermar el torso divinal de Apolo 
Para ajustarlo á ínfima librea ! 



Para morir como su ley impone 
El mar no quiere diques, quiere playas ! 
Así la Idea cuando surca el verso 
Quiere al final de la ardua galería, 
Más que una puerta de cristal ó de oro. 
La pampa abierta que le grita ^ ¡ Libre ! 



17 



EL ARTE 



Rara simiente de color de fues^o 
Germinó en una hora bendecida 
Á la sombra del árbol de la vida... 
Nació trémulo y triste como un rue^jo. 



Como oriflama Victorioso luego 
Yergue triunfal la pompa florecida, 
Y se puebla de alondras. — Un día anida 
Entre sus frondas, misterioso y ciego, 



Un pájaro que canta como un dios 

Y arrastra la miseria en su plumaje. — 
Con las alondras Viene á su follaje 
De alimañas sin fin la acometida, 

Y él vence y sigue de la Estrella en pos. .. 
Hoy és sombra del árbol de la Vida ! 



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LA ESTATUA 



Miradla, así, sobre el follaje oscuro 
Recortar la silueta soberana... 
¿No parece el retoño prematuro 
De una gran raza que abrirá mañana? 



Así una raza inconmovible, sana. 
Tallada á golpes sobre mármol duro, 
De las Vastas campañas del futuro 
Desalojara á la familia humana ! 



Miradla así —de hinojos! — en augusta 
Calma imponer la desnudez que asusta!..— 
Dios!.. Moved ese cuerpo, dadle una alma! 
Ved la grandeza que en su forma duerme... 
¡Vedlo allá arriba, miserable, inerme, 
Más pobre que un gusano, siempre en calma ! 



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EL AUSTERO 



Murió el Ensueño. Hoy pálido de duda 
Bebo en mi copa sangre de la sima... 
Hoy mi escalpelo sin piedad lastima 
La vena azul de la Verdad desnuda! 



Frente á la Esfinje pavorosa y muda 
Venció mi ardor la muerte que la anima. 
Quiero en los vinos el sabor que lima, 
Los torsos griegos en su línea cruda. 



Sé que está el mármol frío de delirios 

Y que es de hielo el fuego de los cirios. .. 
Sé que es maldito el resplandor del oro 

Vi el oro en sierpes de ojos de centella 

Y del cristal la claridad que adoro. 

Vi en un diamante muerta á Margarita. .. 
Dióme una gota de sudor ¡ bendita ! 
La visión de la Cruz y de la Estrella! 



20 



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ASTRíJLOGOS 



Venid, venid hermanos ! Allá en la azul esfera 
Que eternamente explora nuestra ansia de conquista. 
Cual de una flor de fuego el gran botón que abriera. 
Surge una nueva estrella de lumbre nunca vista ! 



Vedla!— Oh Dios, Dios cuan bella ! — Y, ved allá, ya lista, 
La tempestad que avanza; jamás en mi carrera 
Yo vi que al nacimiento de un astro no asistiera 
La nube tumultuosa que alarma y que contrista. 



Y mirad tal se arrastra. . ¿No se dijera hermanos 
Que en la flora del cielo las nubes son gusanos ? — 
Callad, callad las nubes tienen un noble vuelo — 

— Las nubes son la Envidia, si Envidia hay en el cielo! 

— Ah ! ved como resaltan en la extraña querella 
Lo negro de la nube, lo blanco de la estrella ! 



21 



GIRÓN DE PÚRPURA 



Deja llegar mis labios á tus panales de oro. 
Ah yo sé bien el precio de esa inefable miel ! 
Noble abeja de ensueños, del divino tesoro 
Yo tomaré una gota como un fino joyel. 



Yo doy miel por miel ; guarda el aguijón sonoro 
Á la carne burguesa que profana el vergel, 
Á los que regatean tu Vida en la miel de oro 
Calculando á la sombra sagrada del laurel. 



Ah ! esos labios gastados de cifras no aman mieles! 

Ritmo, línea, color, pagan como oropeles 

Y ese dinero encrespa al cóndor del blasón 

Que cela los bravios linajes aguilenos. 

— Ah ! si quieres ser fuerte, noble abeja de ensueños, 

En mis odios aguza tu sonoro aguijón! 



22 




'r^yc^'Kr- 



RACHA DE CUMBRES 



Vamos! Su amplio regazo de curvatura extraña, 
En ademan soberbio nos brinda la montaña. 



Subamos á la cumbre, al reino de las alas, 

— Oh el regio hermano cóndor, la regia hermana águila! 



Allá la novia Nieve abre su blanco velo 

Que tiembla y que desmaya á los besos del cielo. 



Y el mar al pié, agolpándose en la piedra y la arena. 
Rompe, azota, revuelca su intricada melena. 



23 



Ifc^ 




Allá surije la idea descomunal de un mito : 
Abajo lo insondable, arriba lo infinito. 



Subamos! Al extraño chirriar de nuestra planta 
Con ímpetu salvaje un ave se levanta. 



Son grandes, son soberbias las aves de las cumbres, 
Hay en sus ojos fríos olímpicos vislumbres. 



Abismos palpitantes, enigmas do plumaje, 
Su vuelo es un nervioso martilleo salvaje. 



Y como evocan raras, inéditas leyendas, 
Mirando indiferentes las pupilas horrendas. 



El mirar de las cumbres que no siente á su vuelo 
Más ley que su capricho, más límite que el cielo. 



Y el pico corvo, enérgico: dominio y arrogancia! 
El pico soberano del águila de Francia! 



24 



1 



Arriba!... Huyen las águilas... Magnífica conquista! 
Conmueva la montaña el paso del artista! 



Baja un cóndor. . . se eleva silente, sorprendido, 

No lucha. . huye del hombre. . lo ha visto, ha comprendido ! 



La cumbre!... Llega artista! A tu figura extraña 
Un plinto inderrocable levante la montaña ! 



Reina aquí ! Cumbres, olas te rindan vasallaje. 
Comprendan que es tu alma más grande que el paisaje. 



Y cuando en la alta cumbre, como luz que flamea. 
Pabellón del artista se levante la Idea, 
Suspensa la Natura tribute su homenaje! 



25 



I 



'^^.r* * ^*- 






AL VUELO 



La forma es un pretexto, el alma todo ! 

La esencia es alma. — Comprendéis mi norma? 

Forma es materia, la materia lodo. 

La esencia vida. Desdeñad la forma! 



Entre las flores preferid la agreste. 
Más que al celaje que en la tarde rubia 
Es arabesco del dosel celeste, 
Amad la nube que revienta en lluvia! 



Amad la alondra abriendo melodioso 
Como abanico de cristal su arpegio, 
Más que al faisán -el ave sol — pomposo 
Y empurpurado, del penacho regio! 



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mam 



— Frente á la Venus clásica de Milo 
Sueño una estatua de mujer muy fea 
Oponiendo al desnudo de la dea 
Luz de virtudes y montañas de hilo! — 



Nunca os atraiga el brillo del diamante 

« 

Más que la luz sangrienta de la llama : 
Ésta es vida, calor, pasión vibrante 
Aquélla helado resplandor de escama ! 



Nada os importe el vaso, su alma sea 
Licor insigne, transparente, sano: 
Como una palma señorial la Idea 
Nace en el centro mismo del pantano! 



Yo he visto en sueños, lívidos de afanes 
Entre una bulla espiritual, burlesca. 
Pasar mudos, confusos los Cristianes 
Ante Ciranos de nariz grotesca! 



Y no os hechice la pomposa palma 
Oferta á huecos triunfos de apariencia, 
Eternamente componed el alma 
Ante el espejo leal de la conciencia! 



27 



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Y si en la vida estáis, sed de la vida! 
Que, tras el brillo de un ensueño insano. 
Pudiera un día Vuestra fe perdida, 
Mirando al cielo entrar en el pantano ! 



Desdeñad la apariencia, la falsía. 
La gala triste del defecto erguido: 
Menos tendréis que descubrir un día 
Desnuda el alma horrorizada, fría 
Ante el Supremo Tribunal temido ! 



2h 



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EL HADA COLOR DE ROSA 



El hada color de rosa que mira como un diamante, 
El hada color de rosa que charla como un bulbul 
A mi palacio una aurora llegó en su carro brillante, 
Esparciendo por mis salas un perfume de Stambul. 



-Toma — y una esbelta lira de oro me dio en ella cante 
La musa de tus ensueños sus parques, el cisne azul 
Que tiende en los lagos de oro su cuello siempre al levante, 
Y Helena que pasa envuelta en la neblina de un tul. 



Busca la rima y el ritmo de un humo, de una fragancia, 

Y en perlas de luz desgrana las risas de Estravagancia 
Que muestra los dientes blancos á Zoilo de adusto ceño. 
Canta en la aurora rosada, canta en la tarde de plata, 

Y cuando el sol, como un rey, muera en su manto escarlata, 
Mientras que la noche llega, ensaya un ritmo y un sueño ! 



29 



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BUSCANDO MUSA 



Yo la quiero cambiante, misteriosa y compleja; 
Sean sus ojos abismos y al minuto fanales, 
En su boca, una fruta perfumada y bermeja 
Que destile más miel que mil rubios panales, 

Aceche siempre el fiero aguijón de una abeja; 
Una raptos feroces á gestos imperiales , 

Y sorprenda en su risa el dolor de una queja, 
Sus manos que se adapten á ruecas y á puñales! 

Y que Vibre, y desmaye, y llore, y ruja, y cante, 

Y sea águila, tigre, paloma en un instante, 
Que el Universo quepa en sus ansias divinas; 
Tenga un decir que hiele, que suspenda, que inflame 

Y una frente que erguida su corona reclame 

Ya sea de diamantes, de estrellas ó de espinas ! 



30 




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LA SIEMBRA 



Un campo muy vasto de ensueño y milagro. 
Las tierras labradas soñando simiente 
Y súbito un hombre de olímpica frente 
Que emperla los surcos de ardientes rubíes 
--¿Qué siembras? -le digo - delif¿ tu mente?- 

Mi sangre que es lumbre. . ¡mi sangre ! contesta 
Verás algún día la mágica fiesta 
De luz de mis campos; si quieres, hoy, ríe! - 



—Reír? no, no, nunca ¡respeto lo ignoto! 

Me apiada la angustia que pinta tu cara. 

La angustia que implica tu siembra, tan rara! 

Verás algún día mis campos en flor! 
Hoy mira mi herida — mostróme su pecho 
Y en el una boca sangrienta — hoy repara 
En mí la congoja de un algo deshecho: 
Mañana á tus ojos seré como un dios!-- 



51 



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-Tal vez, tal vez., dije - Seguro, seguro! 
Selene hoy esboza su rostro de cera 
Tres veces que nazca, tres veces que muera 
Y vuelve á mis campos tu brillo de aurora ! 



Pasaron tres lunas, tres lunas de plata 
— ¡Tres lunas de hierro! soñaba en mi espera. 
Del hombre que hiciera la siembra escarlata 
Marché hacia la extraña, magnífica flora. 



— Hay hondas visiones, visiones que hielan. 
Visiones que amargan por toda una vida ! — 
La luz anunciada, la luz bendecida 
Llenando los campos en forma de flor! 

Y .. en medio. un cadáver., crispadas las manos 
Que ahondando murieran la trágica herida ! . . 

Y en todo una nube de extraños gusanos 
Babeando rastreros el sacro fulgor! 



52 



MM 



LA MUSA GRIS 



Es blanca y es honda, muy honda y muy blanca 

¡Solemne, tremenda blancura de cirio !- 
Con grises ojeras tal rubras de muerte, 
Con gesto muy lentos, muy lentos, muy místicos. 



Y tiene un perfume de tristes violetas, 

Y perlas tal lágrimas de náyades pálidas, 

Y largos cabellos de sombra nublando 
La torre de nieve que forma la espalda. 



Glacial y monástica su blanca silueta 
Parece que surge de fondos de enigma. 
Envuélvela trémulo en halo de plata 
El gris desmayante de un tul de neblina. 



3.-^ 



Sus labios profesan el beso más triste, 
El que hunden los hombres en bocas de muertas. 
Con ojos de acero nació allá en el Norte 
País de leyendas, de espectros y nieblas. 



Su helante mirada sin fin, de Vidente, 
Mirada invencible de esfinje y de estatua, 
Evoca crispantes abismos sin fondo, 
Monstruosos misterios de muda amenaza. 



Yo sueño en sus brazos la tierra bretona 

Con creencias que nacen temblando en las nieblas; 

Fantasmas sombríos y rocas malditas, 

Y piedras muy grises en landas siniestras. 



Y canta solemne los largos inviernos 

De spleenes, de brumas, de auroras enfermas, 
Las blancas mañanas, los blancos ponientes, 

Y amores tal graves pagodas de cera. 



Yo adoro esa musa, la musa suprema. 

Del alma y los ojos color de ceniza. 

La musa que canta blancuras opacas, 

Y el gris que es el fondo del hombre y la vida! 



34 




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FLORES VAGAS 



En la sala medrosa 
Entró la noche y me encontró soñando. 



En el vaso chinesco, sobre el piano 
Como un gran horizonte misterioso, 
El haz de esbeltas flores opalinas 
Da su perfume; un cálido perfume 
Que surge ardiente de las suaves ceras 
Florales, tal la llama de los cirios. 

Blandamente yo entorno 
Los ojos y abandonóme á sus ondas 
Como un náufrago al juicio de los mares. 



De las flores me llegan dos perfumes 
Flotando en el cansancio de la hora, 
Uno que es mirra y miel de los sentidos 
Y otro grave y profundo que entra al alma, 



35 



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Abierta toda, como se entra al templo. 

Y me parece que en la sombra Vaga 
Surgir los veo de las flores pálidas, 

Y tienen bellas formas, raras formas . . 

Uno es un mago ardiente de oro y púrpuras, 
Otro una monja de color de cera 
Como un gran cirio erguida, 

Y con dos manos afiladas, lívidas, 

Que me abren amplias puertas ignoradas 
Que yo cruzo temblando. 



Muchas cosas me cuentan, muchas cosas. 
Las flores de ópalo en su extraña lengua; 
Cosas tan raras y hondas, tan difusas 
Que el fondo de sombras de la sala, 
Que he llegado á pensarme un gran vidente 
Que leyera en la calma de las cosas 
Formidables secretos de la Vida! 



¡ Oh flores, me embriagáis y sois tan blancas ! 
Tan blancas que alumbráis y yo os contemplo 
Como el sello de Dios en las tinieblas. 



¡ Oh flores hablad mucho ! Acá en la sombra 
Vuestras voces me llegan 



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Como á través del muro inderrocable 
Que separa la Muerte de la Vida. 



Siento venir el sueño. 
Vuestro perfume en sus calladas ondas. 
Como á un rey oriental que navegara 
Majestuoso de imperio y de pereza 
En su barca pomposa, á mi le trae ! 



Oh flores, hablad más, habladme mucho ! 
Vuestra voz no es tan clara. Decid, flores. 
En la muerte invariable de esa estatua 
¿No hay una extraña vida? Decid, flores. 
Las tinieblas no son una compacta 
Procesión de mujeres enlutadas 
Marchando hacia la luz? Decidme, flores, 
Que sabéis del misterio de la vida. . 
De la inmensa leyenda del Calvario... 
Que del vuelo supremo de las almas?.. 

Las cavernas del sueño: decid, flores! 
No serán... el oasis... de la vida?.. 



37 




ARABESCO 



Me dormí... la cabeza llena de los derroches 

De hechizos, monstruos, gemas de las Mil y una Noches. 



Y soñé del Oriente, del fabuloso Oriente, 

De enigmas, de leyendas, de conjuros, de fieras, 

De filtros hechizados, de largas cabelleras. 

Hatchis, perlas, perfumes... La gran pereza ardiente. 



El rostro pavoroso de la Esfinje durmiente. 
El gran sultán moreno, las hondas bayaderas 
De cuerpos misteriosos y ritmos de panteras, 

Y el fakir con siniestras pupilas de serpiente. 

Es brillante mi corte, soy morena y sultana, 
Hacia un pais lejano, una bella mañana, 
Paso por los desiertos en mi blanco elefante; 
Una ola de perfumes llevo en los negros rizos, 
Esgrimen mis pupilas sus más fuertes hechizos 

Y oculto un raro pomo con tapa de diamante! 



3H 




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MI ORACIÓN 



Mi templo está allá lejos, tras de la selva huraña. 
Allá salvaje y triste mi altar es la montaña, 
Mi cúpula los cielos, mi cáliz el de un lirio; 
Allá, cuando, en las tardes lentas, la mano extraña 
Del crepúsculo enciende en cada estrella un cirio. 



Por entre los fantasmas y las calmas del monte, 
Va mi musa errabunda, abriendo un horizonte 
En cada ademan.. . Hija del Orgullo y la sombra, 
Con los ojos más fieros é intrincados que el monte. 
Pasa, y el alma grave de la selva se asombra. 



Y allá en las tardes tristes, al pié de la montaña. 
Serena, blanca, muda, con esplendores de astro. 
Erige la plegaria su torre de alabastro... 

Y es la oración más honda para mi musa extraña, 
Talvez porque hay en ella la voz de la montaña 

Y el homenaje mudo de la natura grave... 

Es la oración del alma, flor grandiosa y huraña 
De los grandes desiertos. En los templos no cabe. 



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NOCTURNO HIVERNAL 



«Era en un viejo castillo... Afuera silbaba el viento... 
Y surgieron en la noche los mirajes formidables 
De la remota leyenda. Y la extraña viejecita, 
Cargada de evocaciones, contando de otras edades 
Me hacía soñar en ruinas testigos de muchos siglos... 
Miraba lejos, muy lejos, con los ojos como estanques. 
«Era en un viejo castillo... Afuera silbaba el viento... 
¿Por qué la voz de la abuela llegaba á mí como un eco? 



40 




L*gKr^-%g=*^if 



Mi musa tomó un día la placentera ruta 
De los campos fragantes; ornada de alboholes, 
Perfumando sus labios en la miel de la fruta 
Y dorando su cuerpo al fuego de los soles. 



Vivió como una ninfa: desnuda, en fresca gruta, 
Engalanando espejos de lagos tornasoles 
La gran garza rosada de su forma impoluta. 
Volvió á mí como el oro de luz de los crisoles, 



Más pura; los cabellos emperlados de gotas 
Brillantes y prendidos de abrojos; trajo notas 
De pájaro silvestre y en los labios más fuego. 
Yo peínela y vestila sus parisinas galas, 
Y ella hoy grave pasea por mis lujosas salas 
Un gran aire salvaje y un perfume de espliego. 



41 



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VISIÓN DE OTOÑO 



Fué una tarde de plata. Largas ráfagas frías 
Arrastraban chirriando las hojas amarillas. 



Pasó. . . pasó y flotaron sensaciones de tisis. . . 
Dos signos cabalísticos eran sus ojos grises... 



Por el parque espectral divagó su silueta. .. 
Temblaba en toda ella un temblor de hoja seca!. 



El cierzo, que va en ondas, con sus alas de acero, 
La azotaba violento, le agolpaba el cabello. 



Bajo los viejos árboles descarnados, grisientos. 

Que al cielo se alzan rígidos como manos de espectros; 



42 




4»--<ar'..''i.v Tawr*^-. 



Pasó... gimió á su paso un chirriar de hojas secas, 
Y fué como una ráfaga de un frío de ultratierra. 



El sol, rompiendo lento una nube de plata, 
Miróla extrañamente con su pupila extática. 



Pasó. . . flotó una helada sensación de misterio, 
Un olor de violetas y... se perdió á lo lejos. 



43 



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CARNAVAL 



Frufrúes, tin tines. 
Sedas, cascabeles, 
Collares de risas. 
Chillidos alegres ! 



— ¿Quién es?.. Adelante! 

— Soy yo . . . Carnaval ! 
(Tintines, perfumes, 
Reir de cristal.) 



Vibrante mancebo 
De vividos ojos, 
( Cuentas, lentejuelas, 
Cintarajos rojos.) 



44 




— Que buscas? — Tus rima 
Verás cual se alegran! 
Darelas sonrisas, 
Y flores, y perlas ! 



Entre finos pajes 

Y suaves duquesas, 

Y blancas pelucas 

De antiguas princesas; 



Risas, jugueteos, 
Estallar de flores ! 
Luchas perfumadas ! 
Lluvias de colores! 



Saltando en los labios 
De extraña careta, 
El chiste que punza 
Como una saeta ! 



Jugando en el baile 
El pié de satín, 
Lloviznen los labios 
Perlado reír! 



45 



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Hervor de champaña, 
Chocar de cristales, 
Crujidos de sedas 
Y risas triunfales. 



Collares, diademas, 

Y cintas, y tules, 

Y estrellas doradas, 

Y cuentas azules ! 



(Tin tines, perfumes 
Perlado reir.) 

— ¿Por qué estás alegre? 

— No sé!. . Porque sí ! 



— Ya tienes mis rimas. 
Muñeco sonoro. 
Yo adoro tu charla 
Tus risas adoro. 



Tus cuentas chillonas 
Y tus lazos rojos. 



40 



Mas, dime : ¿tu alma? 
— Ven! Mira en mis ojos! 



Miré, busqué el fondo 

Con rara ansiedad, 
Vi un algo muy frío, muy negro, muy hondo, 
Y dentro la horrenda serpiente del mal! 



(Tin tines, perfumes, 
Reir de cristal.) 



47 



DF. MI NUMEN A I.A MUERTE 



Emperatriz sombría, 

Si un día, 

Herido de un capricho misterioso y aciago. 

Yo llegara á lu torre sombría 

Con todo mi esplendente bagaje de rey mago 

A volcar en tu copa de mármol mis martirios, 

Calla y no abras ¡ oh noble señora de los Cirios ! 



En mi raro tesoro, 

Hay, entre los diamantes y los topacios de oro, 

Y el gran rubí sangriento como enconada herida. 

El capullo azulado y ardiente de una estrella 

Que ha de abrirse á los ojos suspensos de la Vida, 

Con una lumbre nueva, inconcebible y bella ! 



4k 




MUERTE MAGNA 



Allá junto á los amplios, profundos océanos 
Donde los soles mueren entre inefables sones, 
Id á soñar. De vagas, exóticas visiones 
Poblad los horizontes brumosos y lejanos. 



Escuchad, allá, graves, las raras inflexiones 

Del canto de la ola que cuenta sus arcanos, 

Y al asomar los barcos sombríos y lontanos 

Soñad que algo muy nuevo traerán de otras regiones. 



Y cuando el sol muriendo su despedida tiende, 

Y en las aguas se hunde como un dios que desciende 
A visitar en su honda mansión á una sirena, 
Meditad de esa muerte en la bella armonía 

De dulzura y soberbia. Es la duple agonía 

De Cristo en el Calvario, del Corzo en Santa Elena! 



49 



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EL POETA Y LA DIOSA 



Entré temblando á la gruta 
Misteriosa cuya puerta 
Cubre una mampara hirsuta 
De cardos y de cicuta. 
Crucé temblando la incierta 



Sombra de una galería 
En que acechar parecía 
La guadaña de la muerte. 
-El Miedo erguido blandía 
Como un triunfo mi alma fuerte. 



Un roce de terciopelo 
Siento en el rostro, en la mano. 
— Arañas tendiendo un velo — 
¡ A cada paso en el suelo 
Siento que aplasto un gusano! 



50 



••-•í. 



* 

* * 



A una vaga luz de plata, 
En cámara misteriosa, 
Mi fiera boca escarlata 
Besó la olímpica nata 
Del albo pié de la diosa! 



-Brillante como una estrella, 
La diosa nubla su rara 
Faz enigmática y bella, 
Con densa gasa: sin ella 
Dicen que el verla cegara — 



Ebrio de ensueños, del hada, 
— Es hada y diosa y la helada 
Luz de su mística estancia. 
Alzo mi copa labrada 
Y digo trémulo : Escancia ! 



Con sus dedos sibilinos, 
Como un enigma que inspira, 



51 



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En cien vasos opalinos 
Escancióme raros vinos 
A la sombra de una lira... 



Un verde licor violento 
Tras cuyos almos delirios 
Acecha un diablo sangriento ; 
Otro color pensamiento 
Que me hizo soñar con cirios. 



Y nobles zumos añejos 
Con la fuerza de lo puro, 
Vinos nuevos con reflejos 
Imprevistos y los dejos 
De un raro néctar fuiuro. 



Y gusté todos los vinos 
De la maga, todos finos 

Y — oh Dios! —de distintos modos, 
Fuertes, exquisitos, bellos !. . . 

La maga dijo: — Cuál de ellos?...— 
— Poned un poco de todos! 



52 



TARDE PÁLIDA 



Evocadora el alma palidece 
Toda velada de un dolor muy vago, 
En el cielo lechoso hay un amago 
De tempestad, la tarde palidece. 



Enmascarado y lento el sol de Otoño 
Hacia un poniente turbio se encamina. 
Sobre el paisaje soñador se inclina, 
Suave y profunda, del exangüe Otoño 



La tristeza tenaz. . Yo que en la pálida 
Floresta del dolor junto mis rosas, 
Sé que no aroman nunca más gloriosas 
Que del Otoño en una tarde pálida. 



Como voces lejanas en la noche 
Vienen al alma los dolores Viejos, 



M 



Cada racha que pasa trae de lejos 
Otro dolor y otro dolor. . . La noche, 



Vendrá á borrar la tarde blanquecina, 
El cielo será un piélago de sombras... 
¿Alma de que te asombras? 
¿Crees eterna la tarde blanquecina? 



Sí, y tú la amabas ya, verdad? la amabas, 
Tal llega á amarse un gran dolor amigo, 
Hermano aciago, trágico testigo 
De largos años.. Alma, tú la amabas 



Como al gran Vaso raro y exquisito 
En que apuraras néctares añejos 
— El rancio zumo de los males Viejos 
Tiene un sabor de pátina exquisito. — 



Pero el sol cae, cae allá á lo lejos 
Lento y soberbio, como un rey vencido, 
En púrpuras ardientes. — Ya ha caído... 
Y en tí perduran los amargos dejos 
De un gran pasado triste revivido 
En una tarde que murió allá lejos! 



5t 



EL POETA Y LA ILUSIÓN 



La princesita hipsipilo, la vibrátil filigrana, 
— Princesita ojos turquesas esculpida en porcelana — 
Llamó una noche á mi puerta con sus manitas de lis. 
Vibró el cristal de su voz como una flauta galana. 



— Yo sé que tu vida es gris. 
Yo tengo el alma de rosa, frescuras de flor temprana. 
Vengo de un bello país 
A ser tu musa y tu hermana! — 



Un abrazo de alabastro... luego en el clavel sonoro 

De su boca miel suavísima; nube de perfume y oro 

La pomposa cabellera me inundó como un diluvio. 

O miel, frescuras, perfumes!. .. Súbito el sueño, la sombra 

Que embriaga... y, cuando despierto, el sol que alumbra en mi alfombra 

Un falso rubí muy rojo y un falso rizo muy rubio ! 



55 



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Al entrar del bosque 
Su rival le espera, 

Y allá, en el castillo 
De torres grisientas 
Con sus ojos garzos, 
Sus manos de seda, 
En la alta ventana 
Su fina duquesa. . 

Y tiembla su lanza, 

Y sus labios tiemblan... 



Llega, llega el alba. 
Vuelve el caballero, 
Lenta, lentamente, 
Pensativo y fiero. 
Vuelve, vuelve y trae 
Gloriosos trofeos. . . 
Son dos besos largos. 
Son dos hondos besos: 
Uno blanco y suave 
En los labios trémulos, 
Y uno rojo, ardiente, 
Que es rubí y que es fuego ! 
Lo sorbió su lanza 
Al labio sangriento 
De una roja herida 
De rubí y de fuego! 



57 



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Vuelve el caballero, 
En sus glorias sueña.. 
Son dos besos largos 
De rubí, y de perla; 
Uno del contrario, 
Otro de su reina. . . 

Y tiembla su lanza, 

Y sus labios tiemblan!! 



58 



EVOCACIÓN 



¡Venga febril el impalpable ensueño! 
¡Venga incorpórea la visión fantástica! 
Vengan trayendo el néctar del delirio 
En opalinas, irisadas ánforas! 



Vengan, sí, vengan mis ensueños leves, 
Los de las vestes de brumosas gasas; 
Los que en el oro de sus rizos nievan 
Copos de orquídeas enfermizas, pálidas! 



Vengan, sí, vengan mis visiones regias, 
Las de las bocas de rubi y de llama. 
Las que en las ondas negras de sus rizos 
Tejen espumas de camelias blancas! 



59 



Vengan ahora mis fantasmas tétricos. 
De ojos cansados como enfermas almas; 
Los de las hondas, h'vidas ojeras, 
Plomizos labios y pesadas alas; 
Los que sus frentes de marfil coronan 
Con negras flores de una selva extraña! 

Venga, sí, Venga el impalpable ensueño. 
Venga, sí, venga la visión fantástica. 
Vengan trayendo el néctar del delirio 
En opalinas, irisadas ánforas. 



Vengan y empapen los resecos labios 
En la ambrosia que Quimera escancia, 
i Arda la fiebre del delirio al choque 
De una mirada de sus ojos ascuas! 



Y entre las rojas llamas del incendio 
Tienda su vuelo misterioso el alma, 
Llegue febril al encantado reino 
De fantasía, la divina maga! 



Reino feliz donde se ignora el Tiempo, 
Donde no alcanza la verdad amarga; 
Ni el que labra los surcos en los rostros, 



60 



■■ 



Ni la que hunde sus garras en las almas! 



Reino feliz donde los sueños tienen 
Lagos de luz para bañar sus alas, 
Donde hay estrellas de fulgores negros, 
Donde hay abismos de gargantas blancas! 



Reino, feliz, en cuyos lagos de oro 
Hundir quisiera eternamente el alma. 
Vivir allá la vagarosa vida 
De los ensueños de impalpables alas. 
Sin el espectro destructor del Tiempo, 
Sin el fantasma eterno del mañana; 
Vida incorpórea, irrealizable, única, 
Vida de ensueños, ilusión, fantasmas ! 

Venga febril, el impalpable ensueño! 
Venga incorpórea la visión fantástica, 
Vengan trayendo el néctar del delirio 
En opalinas, irisadas ánforas! 
Vengan y empapen los resecos labios 
En la ambrosía que Quimera escancia ! 



61 



LA MIEL 



Busca en la miel de los sueños 
Sagrada Embriaguez. Sin ceños 
Se abre á tí la mar dorada. 
Boga, Simbad de los sueños! 



Peregrino de una hada 
Cruza climas halagüeños 
Lleva tu boca enmelada 
Al beso de miel del hada. 



¡ La suma miel ! Mas tú toca 
Un punto la maga boca 
Y alza un dique de diamante 
Entre ella y tu golosina. 
— Goza la flor un instante 
Y... cuidando de la espina. 



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UNA CHISPA 



Fué un ensueño de fuego 

Con luces fascinantes 

Y fieras de rubíes tal heridos diamantes, 

Rayo de sangre y fuego 

Incendió de oro y púrpura todo mi Oriente gris. 

Me quedé como ciego... 

¡Qué luz!... — ¿Y luego y luego?... 

— ¿Luego?... El Oriente gris... 



63 



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LA CANCIÓN DEL MENDIGO 



Fué una canción muy triste, una canción de antaño 
Despertada de pronto... Fué como si el acento 
Vagamente olvidado de una voz muy amiga 
A través de los años viniera á sorprendemos. 
Una vieja aria triste trayendo entre sus pátinas. 

De los días muy lejos, 
Un antiguo perfume misterioso y querido, 
Cada nota una vieja visión, un viejo ensueño. 



— Oh la grave aria triste, roída por los años. 
Evocóme un paseo lento en un parque viejo 
Buscando entre la hierba los senderos de antaño 
Y en el dormido estanque la visión de otros tiempos! 
La voz que la decía era el molde más digno * 

A su sabor añejo. . . 
Yo lloré, lloré mucho... la mañana era opaca... 
La canción era triste... el mendigo muy viejo... 



64 



Súbito vi del hada madrina el tul celeste, 
Las alas de diamantes, el peto de cristal; 
Brillantes de roció traía en la azul veste, 
El carro de turquesas, la cabellera astral; 



Y abrojos y perfumes que un largo viaje agreste 
Prendiera bajo el oro de un cielo matinal. 
Dijo: En tu cuna pongo esta flor, ella preste 
Su miel y su fragancia á tu fiesta auroral. 



La he buscado á través de los campos salvajes 
Mil años! Hoy corona la angustia de mis viajes: 
Tómala, tuya es. — Gracias! gracias madrina! — 
— Alma de extraña planta que rara vez florece. 
La fior que aquí te ofrezco jamás, jamás fenece ! . . . 

Y es reina del perfume, del pétalo y la espina! 



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PASÓ LA ILUSIÓN 



Pasa la maga — Sabes? la Graciosa y Profunda 
Que abreva en frescos lagos sedientos corazones. 
La que esmalta audazmente de gráciles visiones 
La gran copa siniestra de la Vida iracunda. — 



Mis pupilas suspensas de su gracia profunda. 

La ofrezco hacerle en cambio de sus rosados dones 

Un blanco pedestal de todas mis canciones! 

Me mira y alborea su sonrisa que inunda. 



Y ungido en la miel rosa de esa sonrisa és suave 

El silencio en que envuelve su silueta de ave. 

— Por qué vino en la tarde de marfil tan sombría?... 

En la bruma muy lejos la perdió la mirada. 

Por qué ¡oh Dios! en mi alma queda sin quedar nada 

Como queda un perfume, una ardiente alegría ? 



66 



BATIENDO LA SELVA 



Cuando cruzas la selva tras los corzos sedeños 
Y albos; la melena feroz, los ojos crueles. 
Entre la blanca fuga de tus raros lebreles. 
Sobre el corcel de nieve, Nemrod de los ensueños. 



Yo deleito mi oído en el vuelo sonoro 
Del alma misteriosa de tu olifante de oro, 
Y como á un bombón ríe mi boca á la promesa 
De la caza exquisita que aromará tu mesa. 



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VARIACIONES 



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Áspid punzante de la envidia, ave ! 
Tu fustigas la calma que congela. 
El rayo brota en la violencia, el aVt: 
Quieta se esponja y acosada vuela! 



Si hay en Luzbel emanación divina 
En tí hay vislumbres de infernal nobleza, 
Rampante ó alada la ambición fascina — 
Y si tu instinto al lodazal se inclina 
Reptil tú eres y tu ley es esa! 



Mírame mucho que mi mente inflamas 
Con la luz fiera de tus ojos crueles. . . 
¡ Ah si vieras cual lucen tus escamas 
En el tronco vivaz de mis laureles ! 



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Gozaste el día que abismé mis galas, 
Cóndor herido renegando el vuelo; 
Hoy concluye tu triunfo, hay en las alas 
Algo fatal que las impulsa al cielo! 



Si de mis cantos al gran haz sonoro 
Tu cinta anudas de azabache fiero, 
Sabio te sé: de mi auroral tesoro 
Lo que dejes caer yo no lo quiero! 



Y esa cinta sombría es la Victoria... 
Cuando describes tu ondulado rastro 
Por todos los senderos de la gloria 
Di: que persigues, una larva ó un astro? 



Forja en las sombras de tu vida impía 
Cruces soñadas á mi blanca musa, 
¡Si ha de vivir hasta cegar un día 
Tus siniestras pupilas de Medusa! 



Mas no huyas, no, te quiero, así, á mi lado 
Hasta la Muerte, y más allá: ¿te asombra? 
Seguido la experiencia me ha enseñado 
Que la sombra da luz y la luz sombra. . . 



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a.^ 



Y estrecha y muerde en el furor ingente ; 
Ror de una aciaga Flora esclarecida 
Quiero mostrarme a! porvenir de frente. 
Con el blasón supremo de tu diente 
En los pétalos todos de mi vida! 



Llora, mi musa llora en el silencio 

De esta noche tan triste, hay sueños crueles. 

Vasos brillantes raramente rotos 

Cuando va el alma á sat>orear sus mieles. 



Hoy me vence el dolor. — Porque en las noches 
Las visiones sombrías se agigantan? — 
Hoy muere el ritmo poderoso y frió 
En que la idea és una llama fatua. 



En tierra ya el castillo de mi orgullo 
Mi alma vencida en lo vulgar se aplasta 
Cuanto mas alto el pedestal si cae* 
En más pedazos rodará la estatua! 



7»» 




Más tarde ó más temprano, los soberbios 
Que el mundo cruzan con la frente erguida, 
Cantando Olimpos, en el fiero pecho 
Han de mostrar la llaga de la vida. 



En mis jardines se acabó la pompa 
Del crisantemo y de la rosa cálida, 
Revivirán mis pasionarias tristes 
Al riego tibio y suave de las lágrimas 



Y como es dulce el amargor del llanto 
Que cae sobre las tumbas de los sueños! 
Siempre un misterio en las cenizas frías 
Trae como el eco de calores viejos. 



Nunca habéis visto agonizar un sueño? 
Un noble sueño que llenó la vida?.. 
No es más amargo que los mares todos 
Ese momento de dolor ? ¿ Qué herida 



Inventó el Sino que más honda fuera ? . . 
Nada más frío que la muerte, nada 
Más angustioso que el adiós eterno, 
«Nunca...» Un abismo la palabra helada! 



71 



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Feroz, maldita sí su saña llega 
Hasta la frente de candor de un sueño! 
Mal haya el genio destructor que goza 
Derrumbando castillos marfileños ! 



Y bendito el orgullo que en mis ojos 
Congela el llanto con su glosa fría: 
Protestar sin vencer es humillante: 
Porqué exponerse al pié de la ironía ?- 



Ah no, no lloro más! pase el Destino, 
Pase el Dolor del brazo de la Muerte, 
Les miraré pasar desde mis torres 
Con una calma atroz que desconcierte! 



72 



MI MUSA TRISTE 



Vagos preludios. En la noche espléndida 

Su Voz de perlas una fuente calla, 

Cuelgan las brisas sus celestes pífanos 

En el follaje. Las cabezas pardas 

De los buhos acechan. 

Las flores se abren más, como asombradas. 

Los cisnes de marfil tienden los cuellos 

En las lagunas pálidas. 

Selene mira del azul. Las frondas 

Tiemblan.*, y todo! hasta el silencio, calla. 



Es que ella pasa con su boca triste 
Y el gran misterio de sus ojos de ámbar, 
A través de la noche, hacia el olvido, 
Como una estrella fugitiva y blanca. 
Como una destronada reina exótica 
De bellos gestos y palabras raras. 



73 







Horizontes violados sus oferas 
Dentro sus ojos — dos estrellas de ámbar 
Se abren cansados y húmedos y tristes 
Como llagas de luz que se querrán. 



Es un di>lo^ que vive y que no espera. 
Es una aurora gris que se levanta 
Del gran lecho de sombras de la noche. 
Cansada ya sin esplendor, sin ansias 
Y sus canciones son como hadas tristes 
Alhajadas de lágrimas. . . 



— Las cuerdas de las liras 
Son fíbras de las almaSw — 



Sangre de amargas viñas, nobles viñas. 
En vasos regios de belleza, escancia 
A manos de marfiU labios tallados 
Como blasones de una estirpe magna. 



Príncipes raros del Ensueño! Ellos 
Han visto ergukia su cabeza Iar^í<ta 
Y ta han visto retr. porque á sus ojos 
\lbra y se expande: oh flor de aristocracia! 



.■.^: 



Y su alma limpia como el fuego alumbra 
Como una estrella en sus pupilas de ámbar 
Mas basta una mirada, un roce á penas, 

El eco acaso de una Voz profana, 

Y el alma blanca y limpia retrocede 
Como una flor de luz que se cerrara! 



75 



AL CLARO DE LUNA 



La luna es pálida y triste, la luna es exangüe y yerta. 
La media luna figúraseme un suave perfil de muerta... 
Yo que prefiero á la insigne palidez encarecida 
De todas las perlas árabes, la rosa recién abierta, 



En un rincón del terruño con el color de la vida, 
Adoro esa luna pálida, adoro esa faz de muerta! 

Y en el altar de las noches, como una flor encendida 

Y ebria de extraños perfumes, mi alma la inciensa rendida. 



Yo se de labios marchitos en la blasfemia y el vino, 
Que besan tras de la orgía sus huellas en el camino; 
Locos que mueren besando su imagen en lagos yertos... 
Porque ella es luz de inocencia, porque á esa luz misteriosa 
Alumbran las cosas blancas, se ponen blancas las cosas, 
Y hasta las almas más negras toman clarores inciertos ! 



7H 






AVE DE LUZ 



Al doctor José P. Ramírez. 



Existe un ave extraña de vuelo inconcebible, 
De regias esbelteces, de olímpica actitud; 
Sus alas al batirse desflecan resplandores 
Sus ojos insondables son piélagos de luz! 



Es toda luz, su sangre es un licor de fuego; 

De briznas de fulgores su rica plumazón; 

Su pico al entreabrirse desgrana sartas de astros : 

Como ella es toda lumbre de lumbre es su canción ! 



Su vuelo inconcebible ignora los obstáculos ! 
Abarca lo infinito en toda su extensión. 
Arranca negras sombras del fondo del abismo. 
Collares de destellos á veces trae del sol ! 



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Con filamentos de astros y polvos de diamantes, 
Labra bello su nido : lucífero joyel ! 
Lo teje en los cerebros más claros : allí encuentra 
La esencia de la lumbre que es savia de su ser! 



Postraos ante el hombre que lleva en su cerebro 
Esa ave misteriosa ¡manojo de fulgor! 
Que mata, que enloquece, que crea y que ilumina 
¡Aquel en quien anida es émulo de Dios! 

Oh Genio! extraña ave de vuelo inconcebible! 
De regias esbelteces, de olímpica actitud; 
Escucha: yo te brindo mis frescas ilusiones. 
Mis mágicos ensueños, mi rica juventud, 
¡A cambio de un instante de vida en mi cerebro! 
¡ A cambio de un arpegio de tu canción de luz ! 



78 



Sobre el mar que los cielos del Ensueño retrata 
Alza mi torre azul su capitel de plata 
Que Eolo pulsa rara, dulcemente; suspira 
Al pie la vaga ola su vaga serenata 



Y yo sueño en los cantos que aun duermen en mi lira. 

Súbito, extraña Mve de plumaje escarlata 

En la ventana abierta se detiene y me mira: 

¿Qué haces? dice; allá abajo es primavera ! — Inspira 



Ansia de sol, de rosas, de follaje, de vida, 

La mágica palabra ! Vuela el ave encendida. 

Yo bajo, desamarro mi yate marfileño 

Y corto mares hacia la alegre primavera. 

A mi espalda, en las olas, solitaria y austera 

Mi torre azul se yergue como un largo « Ave Ensueño ! 



79 



INICIACIÓN 



A la sagrada selva en que el ave se inspira, 
Dando vuelo á los sueños sonoros de mi lira, 
Entro : los ojos verdes de la serpiente de oro 
Brillan en la maleza; cesa el alado coro 



En su meliflua glosa; Éolo no respira; 

El alma del boscaje parece que me mira 

Y en el cielo los ojos de Apolo nubla un lloro... 

Yo desplego ampliamente mi oriflama sonoro 



Y saludo á la selva. Solo contesta Apolo: 
Eres grande - me dice — tu destino es ser solo 
Por odio de las sierpes y miedo del bulbul; 
Oh gloria la más grande! — y su sonrisa ardiente 
Llenó el abismo azul... 

Luego tronó su Voz 
La soledad ncumbra, vivirla augustamente 
Es igualar las cimas, es acercarse á Dios! 



80 



■■w . 



MIS ÍDOLOS 



En el templo colmado de adoraciones graves, 
Entre largos silencios y penumbras muy suaves, 
Se alzaban revistiendo majestades supremas; 
Eran muchos y varios, y á todos yo adoraba 
Por igual y á sus pies yo las horas dejaba 
Pasar, mudas y lentas, dibujando zalemas 
Y deshojando flores, entre olores complejos 
De maderas de Arabia y de pétalos viejos. 



Mi fe era inconmovible, pintorescos mis ritos; 
Prestigiados mis ídolos por los más bellos mitos, 
Me llegaban de tierras no vistas, de muy lejos, 
Menudos y enigmáticos, en estuches preciosos, 
Y los amé por raros pulidos y pomposos. 



Y los había bellos hasta el dolor, y feos 
Hasta la risa; irónicos, con afilados dientes 



81 



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«/ Jfer 



Que desgarran sonriendo; rostros de camafeos 
Engarzados en cuerpos dúctiles de serpientes; 
Monstruos dioses con gestos indecisos y varios, 
Miradas de demonios sobre sonrisas santas — 
Y en todos el gran sello de raro que á sus plantas 
Hacía arder mis pupilas como dos incensarios. 



Y era tal mi fe pura, y era tal mi cariño 

Que á sus pies todo de ellos mi corazón dormía. 

Como un vaso sellado que amenaza de lleno, 

O el gran capullo, hinchado de un gran lirio de armiño. 

Y mi vida en un éxtasis dulcemente yacía 
Como un gran lago lín>pido que reflejara el cielo. 



Así bajo los rostros sombríos y risueños 

Yo viví sin vivir, largo tiempo, rezando 

O en la rueca tranquila de las horas hilando 

Los copos impecables de una seda de ensueños. 



Cuando á través del tiempo se abrió la inmensa puerta. 
Rechinaron cruelmente los goznes enmohecidos, 
Y yo cerré á la luz mis ojos entumidos... 
Luego en la gloria de oro de la luz viva y cierta. 
Entre un perfume alegre de flores campesinas. 
Que sacudió mi espesa borrachera de incienso. 



82 



í^íBÍAt^T 



Surgió un ídolo nuevo, palpitante é inmenso! 

Y eran sus divinas pupilas casi humanas 

Y sus divinos labios reían á la vida. 

Yo miré largamente la gran figura erguida 

Sin descubrir las viejas frialdades sobrehumanas, 



Y comparé mis ídolos imperiosos, irguiendo 
Fieramente sus frágiles monstruosidades, y este 
Dios que á la vida exhibe, como una flor, sonriendo 
Los sellos indelebles de una estirpe celeste... 

Y escuché en mi una extraña discusión de mil voces. 
Súbito una alocada racha de primavera 

Jugueteó entre mis ídolos... Vacilaron... cayeron... 

Y hubo un gran ruido alegre de porcelana huera ! 
Yo reí y en mi, fiera, noblemente surgieron 

En unísono coro las misteriosas voces, 
Cantando las eternas victorias de la vida ! 



Luego, con los brillantes escombros formé un claro 
Altar para el dios nuevo que reinó, simple y fuerte, 
En la belleza austera del templo de lo raro 
Donde todo vivía como herido de muerte. 



Y quité el polvo viejo, las corolas marchitas, 

Y traje de los campos alegres margaritas 



83 



I 



De vividas corolas y de perfume santo. 

Y ofrendé al nuevo dios mi corazón que abría 

Como una flor de sangre de amor y de armonía. 



Y le adoré con ansias y le adoré con llanto! 



M 




MISTERIO: VEN... 



Ven, oye, yo te evoco. 

Extraño amado de mi musa extraña, 

Ven, tú, el que meces los enigmas hondos 

En el vibrar de las pupilas cálidas. 

El que ahondas los cauces de amatista 

De las ojeras cárdenas. . . 

Ven, oye, yo te evoco. 
Extraño amado de mi musa extraña! 



Ven, tú, el que imprimes un solemne ritmo 

Al parpadeo de la tumba helada; 

El que dictas los lúgubres acentos 

Del decir hondo de las sombras trágicas. 

Ven, tú, el poeta abrumador, que pulsas 

La lira del silencio: la más rara! 

La de las largas vibraciones mudas, 



M5 






La que se acorda al diapasón del alma! 

Ven, oye, yo te evoco. 
Extraño amado de mi musa extraña ! 



Ven, acércate á mí, que en mis pupilas 
Se hundan las tuyas en tenaz mirada. 
Vislumbre en ellas, el sublime enigma 

Del más allá, que espanta... 
Ven... acércate más... clava en mis labios 

Tus fríos labios de ámbar, 
Guste yo en ellos el sabor ignoto 
De la esencia enervante de tu alma ! . . 

Ven oye, yo te evoco. 
Extraño amado de mi musa extraña^ 



86 



I 



ORLA ROSA 



ÍNTIMA 



Yo te diré los sueños de mi vida 
En lo más hondo de la noche azul . . . 
Mi alma desnuda temblará en tus manos, 
Sobre tus hombros pesará mi cruz. 



Las cumbres de la vida son tan solas, 
Tan solas y tan frías! Yo encerré 
Mis ansias en mi misma, y toda entera 
Como una torre de marfil me alcé. 



Hoy abriré á tu alma el gran misterio; 
Tu alma es capaz de penetrar en mí. 
En el silencio hay vértigos de abismo: 
Yo vacilaba, me sostengo en tí. 



89 



¿*.- 



ítí 



Muero de ensueños; beberé en tus fuentes 
Puras y frescas la verdad, yo sé 
Que está en el fondo magno de tu pecho 
El manantial que vencerá mi sed. 



Y sé que en nuestras vidas se produjo 
El milagro inefable del reflejo... 
En el silencio de la noche mi alma 
Llega á la tuya como á un gran espejo. 



Imagina el amor que habré soñado 
En la tumba glacial de mi silencio ! 
Más grande que la Vida, más que el sueño, 
Bajo el azur sin fin se siente preso. 



Imagina mi amor, amor que busca 
Vida imposible, vida sobrehumana. 
Tú que sabes lo amargos que resultan 
Alma y sueños de olimpo en carne humana. 



Y cuando frente al alma que sentía 
Poco el azur para bañar sus alas, 
Como un gran horizonte aurisolado 
O una playa de luz se abrió tu alma 



90 



Imagina!! Estrechar vivo, radiante 
El Imposible! La ilusión vivida! 
Bendije á Dios, al sol, la flor, el viento, 
La vida toda porque tú eras vida! 



Si con mi angustia yo compré esta dicha, 
Bendito el llanto que manchó mis ojos ! 
¡Todas las llagas del pasado ríen 
Al sol naciente por sus labios rojos! 



♦ * 



Ah! tú sabrás mi amor, mas vamos lejos 
A través de la noche florecida; 
Acá lo humano asusta, acá se oye. 
Se ve, se siente, palpitar la vida. 



Vamos más lejos en la noche, vamos 
Donde ni un eco repercuta en mí. 
Como una flor nocturna allá en la sombra 
Yo abriré dulcemente para tí. 



91 



EXPLOSIÓN , 



I 



Si la vida es amor, bendita sea! 
Quiero más vida para amar ! Hoy siento 
Que no valen mil años de la idea 
Lo que un minuto azul del sentimiento. 



Mi corazón moría triste y lento... 
Hoy abre en luz como una flor febea ; 
¡ La vida brota como un mar violento 
Donde la mano del amor golpea! 



Hoy partió hacia la noche, triste, fría, 
Rotas las alas mi melancolía; 
Como una vieja mancha de dolor 
En la sombra lejana se deslíe... 
Mi vida toda canta, besa, ríe! 
Mi vida toda es una boca en flor! 



92 



AMOR 



Yo lo soñé impetuoso, formidable y ardiente ; 
Hablaba el impreciso lenguaje del torrente; 
Era un mar desbordado de locura y de fuego, 
Rodando por la vida como un extraño riego. 



Luego soñelo triste, como un gran sol poniente 
Que dobla ante la noche la cabeza de fuego; 
Después rió, y en su boca tan tierna como un ruego, 
Sonaba sus cristales el alma de la fuente. 



Y hoy sueño que es vibrante, y suave, y riente, y triste, 
Que todas las tinieblas y todo el iris viste; 

Que, frágil como un ídolo y eterno como Dios, 
Sobre la vida toda su majestad levanta: 

Y el beso cae ardiendo á perfumar su planta 
Como una flor de fuego deshojada por dos.. 



93 



c/ 



► 



EL INTRUSO 



Amor, la noche estaba trágica y sollozante 
Cuando tu llave de oro cantó en mi cerradura; 
Luego, la puerta abierta sobre la sombra helante, 
Tu forma fué una mancha de luz y de blancura. 



Todo aquí lo alumbraron tus ojos de diamante; 
Bebieron en mi copa tus labios de frescura, 
Y descansó en mi almohada tu cabeza fragante; 
Me encantó tu descaro y adoré tu locura. 



Y hoy río si tú ríes, y canto si tú cantas; 

Y si tú duermes duermo como un perro á tus plantas ! 
Hoy llevo hasta en mi sombra tu olor de primavera ; 

Y tiemblo si tu mano toca la cerradura, 

Y bendigo la noche sollozante y oscura 
Que floreció en mi vida tu boca tempranera ! 



íh 



LA COPA DEL AMOR 



Bebamos juntos en la copa egregia! 
Raro licor se ofrenda á nuestras almas. 
Abran mis rosas su frescura regia 
A la sombra indeleble de tus palmas! 



Tú despertarte mi alma adormecida 
En la tumba silente de las horas; 
A tí la primer sangre de mi vida 
En los vasos de luz de mis auroras! 



Ah! tu. voz vino á recamar de oro 
Mis lóbregos silencios; tú rompiste 
El gran hilo de perlas de mi lloro, 
Y al sol naciente mi horizonte abriste. 



95 



A^ 



Por tí, en mi oriente nocturnal, la aurora 
Abrió el temblor rosado de su tul; 
Así en las sombras de la vida ahora, 
Yo te abro el alma como un cielo azul ! 






¡Ah yo me siento abrir como una rosa! 
Ven á beber mis mieles sobrehumanas: 
¡ Mi alma es la copa del amor pomposa 
Que engarzará en tus manos soberanas ! 



La copa erige su esplendor de llama... 
¡ Con que hechizo en tus manos brillaría ! 
Su misteriosa exquisitez reclama 
Dedos de ensueño y labios de armonía. 



Tómala y bebe, que la gloria dora 
El idilio de luz de nuestras almas; 
¡Marchítense las rosas de mi aurora 
A la sombra indeleble de tus palmas ! 



m 



MI AURORA 



Como un gran sol naciente iluminó mi vida 

Y mi alma abrió á beberlo como una flor de aurora; 

Amor! Amor! bendita la noche salvadora 

En que llamó á mi puerta tu manita florida. 



Mi alma vibró en la sombra como arpa sorprendida 
Las aguas del silencio ya abiertas, en la aurora 
Cantó su voz potente misteriosa y sonora. 
Mi alma lóbrega era una estrella dormida! 



Hoy toda la esperanza que yo llorara muerta, 
Surge á la vida alada del ave que despierta 
Ebria de una alegría fuerte como el dolor ; 
Y todo luce y vibra, todo despierta y canta, 
Como si el palio rosa de su luz viva y santa 
Abriera sobre el mundo la aurora de mi amor. 



97 



y JM 



DESDE LEJOS 



En el silencio siento pasar hora tras hora, 
Como un cortejo lento, acompasado y frío... 
Ah ! Cuando tú estás lejos mi vida toda llora 
Y al rumor de tus pasos hasta en sueños sonrío. 



Yo sé que volverás, que brillará otra aurora 
En mi horizonte grave como un ceño sombrío; 
Y asustará á los pájaros mi gran risa sonora. 
Más limpia y más alegre que el gran cristal del río ! 



Un día, al encontrarnos tristes en el camino, 
Yo puse entre tus manos pálidas mi destino... 
¡Y nada de más grande mi bien pude ofrecerte! 



Mi alma es frente á tu alma como el mar frente al cielo : 
Pasarán entre ellas tal la sombra de un Vuelo, 
La Tormenta y el Tiempo y la Vida y la Muerte! 



98 



ÍNDICE 



Página 

PkÓLO(;o 5 

^ llevando el Ancla .11 

• l*or campos de Ensueño 13 

xXoche de Reyes 14 

^ La Sed ... ... 15 

^Rebelión. . . 16 

^ Kl Arte is 

^ La Estatua 19 

^\\\ Austero . 2íJ 

^ Astrólogos . . 21 

^( lirón de Púrpura líJ 

• Racha de Cumbres .2^^ 

^ Al vuelo 2() 

> El hiida color de rosa 29 

^liuscando Musa 30 

•La Siembra 31 

^La Musa j^ns '^ 

X Flores vagas . . X) 

• Arabesco '^ 

• Mi oración '^) 

•^Nocturno H ¡vernal 4() 

/ -íi 

• \ isión de Otoño 42 



dtf 



\é 



^ Carnaval ... 

^De mi Xúmen á la Muerte 

^ Muerte magna 

y* El Poeta y la Diosa 

^ Tarde pálida . 

^El Poeta y la Ilusión 

^Medioeval .... 

•Evocación ... 

^La Miel . . 

^Una Chispa. . . . 

^ La canción del Mendig 



^asó la Ilusión 
• Batiendo la Selva 
•Variaciones . . 
^ Mi Musa triste . . 
^ Al claro de luna . 
^Ave de luz. 



^Iniciación 
^Mis ídolos . 
^ Misterio: ven 



Página 

44 
48 
49 
r)0 
53 
;Y) 



59 
62 
63 
64 
65 
66 
67 
68 
73 
76 
77 
79 
80 
81 

a5 



ORLA ROSA 

• íntima 89 

^Explosión ... 92 

• Amor 93 

^El Intruso 94 

^La copa del Amor 95 

Mi Aurora 97 

• Desde lejos 98 



Fí DE Erratas. 

En el verso que aparece en la página 35 con el 
título de «Flores vagas» debe decir «Horas vagas >>. 



100 




- J 





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CECIL H. GREEN LIBRARY 

STANFORD UNIVERSITV IIBRARIES 

STANFORD, CAIIFORNIA 94303-6004 

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